Karla González Suitt: “Biblioteca Escolar Futuro es un espacio de libertad donde las personas se pueden encontrar a sí mismas a través de la literatura”


  • La Subdirectora de Docencia de Trabajo Social UC destacó la labor que realiza la BEF.
  • También habló sobre el vínculo entre la Escuela y el Programa de Bibliotecas UC

Cerca de cien alumnas del Liceo Santa María Eufrasia del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, han participado de las intervenciones educativas y culturales que desde el 2018 ha realizado Biblioteca Escolar Futuro (BEF) en conjunto con Trabajo Social UC en el recinto penitenciario. 

Conversamos con la Subdirectora de Docencia de Trabajo Social UC, Karla González Suitt, quien nos contó cómo surgió la alianza entre la Escuela y la BEF, y cuál ha sido el impacto que ha tenido dicha colaboración en la comunidad penitenciaria. 

¿Cómo se generó el vínculo de trabajo entre la Escuela de Trabajo Social y Biblioteca Escolar Futuro (BEF)?

Nuestros estudiantes tienen prácticas profesionales que duran dos semestres. Hace un poco más de un año se abrió la posibilidad de que nuestros alumnos y alumnas pudieran rendir este proceso en Biblioteca Escolar Futuro. La primera experiencia se generó como un plan piloto entre el 2018 y 2019 con la finalidad de observar cómo desde nuestra área podíamos contribuir al trabajo que realiza la BEF, en este caso en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. Entendiendo desde el comienzo que el Programa ya contaba con un vínculo importante en esta comunidad.

¿Cuál fue el proceso de trabajo que tuvieron las practicantes con las internas en el CPF?

El proyecto duró un año. La primera fase de la intervención consistió en levantar información acerca del espacio en el que iban a trabajar (CPF). Estudiaron la población y los indicadores demográficos, revisaron estudios sobre intervenciones en esos espacios y/o en la problemática para generar objetivos y fundamentar por qué es importante intervenir desde Trabajo Social ese lugar. A través de este proceso las alumnas fueron detectando la desubjetivación y el estigma que experimentan las reclusas, situación que las lleva a experimentar baja autoestima y falta de desarrollo subjetivo. Por ello propusieron una intervención que las ayudara a mirarse a sí mismas como mujeres para que pudieran mejorar su percepción de sí mismas. También las invitaron a mirar más allá de subjetividad, a cuestionarse su falta de derechos y a mirarse como personas. La idea era que lograr abstraerse del estigma social que se les impone por el hecho de estar presas. 

¿En qué consistió la intervención?

Fue una intervención grupal que se realizó en la Biblioteca Escolar Futuro del Liceo Santa María Eufrasia del CPF. Los practicantes se apropiaron del espacio con el objetivo de que se transformara en un lugar común más allá de los libros … en un espacio de libertad dentro de la cárcel. Si nos vamos a la concreto, propusieron un taller en donde realizaron varias actividades que generaban conversación y apropiación por parte de las internas. Esta labor las llevó a trabajar con una metodología llamada Kamishibai –pequeño teatro de papel japonés con estructura de madera que permite narrar historias de forma sencilla - que les permitió la construcción grupal de una historia a partir de sus historias de vida. Finalmente, este trabajo quedó plasmado en una narrativa que tuvo un componente artístico muy bonito que resignificó sus experiencias de vida. El proceso fue muy simbólico porque a través de las conversaciones, de las tareas y del trabajo que realizaron lograron un crecimiento personal que se fue notando a medida que avanzaban los meses. Respecto a nuestro quehacer, quedamos muy satisfechos porque reflejó la versatilidad que puede tener la labor de Trabajo Social en las comunidades desde el arte, la educación, y otras tantas herramientas.

¿Cuál fue el resultado de esta experiencia?

Fue una instancia innovadora, pero también súper compleja. Pero, a pesar de ello, fue una súper buena experiencia porque la intervención que propusieron las alumnas fue acogida de muy buena manera por la comunidad penitenciaria del CPF que se vio involucrada. Fue un proyecto que unió el Trabajo Social con la educación y el arte. El resultado fue una expresión artística que tuvo como resultado un significado potente para la autoestima de las internas.

De acuerdo a tu mirada, ¿cómo contribuye la Biblioteca Escolar Futuro a la formación de los estudiantes de trabajo social?

La Biblioteca Escolar Futuro es un espacio de libertad donde las personas se pueden encontrar a sí mismas a través de la literatura. En estos momentos está contribuyendo al desarrollo de espacios que son socialmente vistos como vulnerables. El Programa logra insertarse en estos lugares a través de un rol que no va en la lógica de juzgar, rompe esquemas, no es un ente castigador, sino de acceso a la cultura. Esa forma de trabajo nos hace mucho sentido, porque nosotros operamos bajo la misma lógica. Así que a través de esta alianza logramos que nuestros estudiantes se vinculen con distintas comunidades a través de intervenciones que les permiten a las personas vulneradas conectarse con la educación, la lectura y la cultura. Respecto a la formación, destaco al equipo de la BEF, particularmente, a Michelle Vergara, Coordinadora Socio Comunitaria del Programa y trabajadora social de profesión, encargada de supervisar a nuestros estudiantes. El hecho de que ellos estén bajo su alero es un súper aporte, porque significa que una profesional de alto estándar participa como ente formador de nuestros alumnos y alumnas. 

Sobre Biblioteca Escolar Futuro

Biblioteca Escolar Futuro (BEF) es un programa que pertenece al Sistema de Bibliotecas de la UC, cuyo objetivo es participar activamente en el proceso de aprendizaje de niños y jóvenes de todo el país, a través de la creación de bibliotecas escolares y la generación de espacios donde se desarrollen actividades culturales y académicas dirigidas a los estudiantes y a su entorno: familias, profesores y mediadores de lectura.